Terminas de colocar la tele, das un paso atrás y ahí está: seis cables colgando por detrás del mueble, la regleta a la vista y el router encima de una balda porque no había otro sitio. El salón entero se ve más pequeño de lo que es. Saber cómo esconder los cables del mueble de la tv no va de comprar accesorios caros, va de decidir por dónde pasa cada cable antes de enchufar nada. Y eso cambia según tengas la pantalla apoyada, colgada o sobre un mueble suspendido.
Los tres grupos de cables que hay detrás de una tele
Detrás de un mueble de TV conviven tres grupos de cables: los de alimentación (tele, barra de sonido, router, decodificador), los de señal (HDMI, antena, cable de red) y los de carga (el USB del mando, el cargador que alguien dejó ahí). Se esconden de forma distinta: los de alimentación deben acabar en una regleta accesible, los de señal se pueden agrupar y ocultar, y los de carga conviene sacarlos del conjunto.
Esa separación es la que evita el nudo. La mayoría de la gente los agrupa todos con una brida, y el día que hay que cambiar el decodificador toca deshacer el conjunto entero. Si dejas los tres grupos separados, tocas solo el que falla.
Antes de empezar, cuenta cuántos enchufes necesitas de verdad. Una tele, una barra de sonido, un router y un decodificador son cuatro tomas. Una regleta de seis deja margen para lo que venga, sin acabar encadenando ladrones. Y mide la distancia del enchufe de pared al punto donde irá la tele: los cables HDMI estándar miden entre 1,5 y 3 m, y si te quedas corto, el cable acaba tenso y a la vista.
Hay un paso que cuesta dos minutos y ahorra media tarde dentro de un año: etiquetar cada cable antes de esconderlo. Con un trozo de cinta de carrocero doblado sobre el propio cable y el nombre del aparato escrito encima basta. Cuando llegue el momento de cambiar el decodificador o de mover la barra de sonido, no habrá que sacar el mueble de la pared para saber cuál es cuál. Es la diferencia entre un cambio de cinco minutos y una tarde entera a cuatro patas detrás del salón.
Cuatro situaciones tipo y cómo se resuelve cada una
El método cambia por completo según dónde esté la pantalla y según puedas o no hacer agujeros en la pared. Estos son los cuatro escenarios que cubren casi todos los salones españoles.
La tele apoyada sobre un mueble bajo
Es el caso más fácil y el más común. Un mueble de TV bajo mide entre 40 y 50 cm de alto, así que todo lo que quede por detrás está fuera del campo de visión de alguien sentado en el sofá. La solución pasa por separar el mueble de la pared entre 5 y 8 cm, dejar caer los cables por ese hueco y colocar la regleta dentro del mueble, no en el suelo.
Si el mueble tiene trasera cerrada, comprueba si trae pasacables. Los taladros estándar en muebles de salón son de 60 mm de diámetro y suelen venir troquelados en la parte inferior de la trasera. Si no lo trae, un pasacables de embutir de 60 mm se coloca con una broca de campana en cinco minutos. Deja unos 10 cm de holgura por cable antes de tensarlo: los muebles se mueven al limpiar y un cable tirante acaba arrancando el conector.
La tele colgada en la pared
Aquí el problema cambia de sitio: los cables quedan a la vista en el tramo entre la pantalla y el mueble, que suele medir entre 30 y 60 cm. Hay dos caminos. El bueno es empotrar un tubo corrugado en la pared, que exige rozar y pintar. El realista es una canaleta adhesiva del color de la pared, que se corta con cúter y se pega en línea recta desde la parte trasera de la tele hasta el canto superior del mueble.
Las canaletas van desde 20 x 10 mm, que traga dos o tres cables finos, hasta 60 x 40 mm, que admite el bloque completo con el cable de alimentación incluido. Mide primero el grosor del haz: si no cabe holgado, la tapa salta con el tiempo. Y respeta la altura de la pantalla, con el centro entre 100 y 110 cm del suelo, porque bajar la tele para acortar la canaleta acaba pasando factura al cuello.
El mueble de TV flotante o suspendido
Un mueble volado deja el suelo despejado y eso es justo lo que complica el asunto: no hay dónde apoyar la regleta y cualquier cable que baje al enchufe queda colgando en el aire. La salida es fijar la regleta al fondo interior del mueble con bridas adhesivas y hacer que un único cable, el de alimentación, sea el que baje a la pared.
Ese cable único se disimula bien si cae pegado al canto lateral del mueble en lugar de por el centro. Si el enchufe de pared está a más de 50 cm del lateral, merece la pena mover la regleta antes que aceptar un cable cruzando la pared en diagonal. Los módulos de salón suspendidos suelen traer la trasera abierta por arriba, lo que ayuda bastante.
Piso de alquiler, sin poder taladrar
Sin agujeros el margen se reduce, pero no desaparece. Todo se resuelve por adherencia y por volumen: canaleta adhesiva en lugar de roza, bridas de velcro en lugar de grapas, y un mueble con almacenaje cerrado que absorba el router y el decodificador. Un aparador con puertas junto al mueble de TV resuelve dos cosas a la vez: guarda los aparatos y deja el frente limpio.
Un aviso sobre el router: necesita ventilación. Si lo metes en un mueble cerrado, deja la trasera abierta o practica una salida de aire de al menos 5 x 5 cm. Un router encerrado sin ventilación se calienta y la conexión se resiente, sobre todo en verano.
Las piezas que más rinden y las que no valen la pena
El mercado de accesorios para cables es enorme y casi todo sobra. Con cuatro cosas se resuelve el 90% de los salones.
- Regleta de 6 tomas con interruptor, que además permite apagar el conjunto de un gesto.
- Canaleta adhesiva de PVC en el ancho que pida tu haz de cables, entre 20 y 60 mm.
- Bridas de velcro reutilizables, que se abren y se cierran sin cortar nada.
- Un pasacables de 60 mm si la trasera del mueble es cerrada.
Lo que no compensa: las fundas de tela tipo calcetín, porque agrupan calor y obligan a desmontar todo para tocar un solo cable; y los organizadores tipo caja que se venden para tapar la regleta, que en un mueble con puertas no aportan nada. Si el mueble ya cierra, la caja sobra.
Antes de comprar canaleta, mide el haz de cables juntándolos con la mano y rodeándolos con un metro de costura o con un trozo de cuerda. Ese perímetro te dice el ancho mínimo que necesitas, y conviene subir un escalón de tamaño respecto al resultado. Comprar la canaleta a ojo es el motivo por el que la mayoría acaba con la tapa medio abierta a los tres meses. El coste de estos accesorios se mueve en el entorno de los 10 a 25€ en total, así que equivocarse de medida duele poco en dinero pero obliga a repetir el trabajo.
Lo que nunca hay que hacer con los cables de la tele
Hay tres errores que se repiten y que van más allá de la estética.
El primero es encadenar regletas. Cada ladrón añadido reparte la misma toma entre más aparatos y aumenta el riesgo de sobrecarga. Si necesitas más de seis tomas, la solución es un segundo punto de luz, no una segunda regleta enchufada a la primera.
El segundo es pasar cables por debajo de una alfombra en la zona de paso. El pisado continuo aplasta el aislamiento, y además es el origen de la mitad de los tropiezos del salón. Si el cable tiene que cruzar, va pegado al rodapié bordeando la pared, aunque el recorrido sea tres metros más largo.
El tercero es tapar las rejillas de ventilación del decodificador o de la consola al apilar aparatos. Deja al menos 3 cm entre equipo y equipo, y no los apoyes directamente uno sobre otro. Un aparato que trabaja caliente dura menos, y ese ahorro de espacio sale caro.
Cómo lo resolvemos en Ahorro Total
Buena parte de este problema se evita al comprar el mueble, no después. Cuando alguien nos pregunta por un mueble de TV, la pregunta que devolvemos siempre es la misma: cuántos aparatos vas a meter ahí. Con esa respuesta se elige entre trasera abierta, pasacables troquelado o almacenaje cerrado, y el salón queda limpio desde el primer día.
En nuestro catálogo de muebles de salón hay módulos con trasera abierta por la parte inferior y composiciones con puertas que absorben el router y el decodificador sin que se vean. Si vas a renovar el conjunto entero, los packs de salón salen mejor de precio que ir sumando piezas sueltas, y se pueden financiar con Sequra según las condiciones vigentes, así que renovar el salón completo no obliga a pagarlo de golpe.
Antes de comprar, lleva apuntadas dos medidas: el ancho del hueco y la distancia desde el enchufe de pared hasta el centro de ese hueco. Con esas dos cifras se decide qué mueble encaja y por dónde va a salir cada cable.
Preguntas Frecuentes
Entre 5 y 8 cm es suficiente para que bajen los cables sin quedar aplastados. Con menos de 5 cm los conectores quedan forzados contra la pared y el mueble no llega a apoyar recto. Si el rodapié sobresale, mide desde el rodapié, no desde la pared, porque esa pieza ya se come 2 o 3 cm. En muebles con trasera abierta puedes reducir esa separación, ya que los cables entran por dentro en lugar de bajar por detrás.
Sí, con canaleta adhesiva de PVC. Se corta a medida con un cúter, se pega en vertical desde la parte trasera de la pantalla hasta el canto superior del mueble y se pinta del color de la pared si hace falta. El tramo a cubrir suele medir entre 30 y 60 cm. La alternativa sin obra es un panel decorativo o una estantería estrecha justo debajo de la tele que interrumpa la línea de visión. Empotrar tubo corrugado en la pared da mejor acabado, pero exige rozar, tapar y pintar.
Dentro de un mueble con puertas, siempre que tenga ventilación. Deja la trasera abierta o una salida de aire de al menos 5 x 5 cm, porque un router encerrado se calienta y pierde estabilidad de conexión. Evita los cajones metálicos y los muebles totalmente estancos, que además atenúan la señal wifi. Si la cobertura del piso ya es justa, es mejor dejarlo visible sobre una balda alta que esconderlo en un mueble bajo y cerrado.
Cuatro cubren la configuración habitual: tele, barra de sonido, router y decodificador. Una regleta de seis tomas con interruptor deja margen para una consola o un cargador sin encadenar ladrones. Lo que no conviene es enchufar una regleta a otra: reparte la misma toma entre más aparatos y aumenta el riesgo de sobrecarga. Si necesitas más de seis, lo correcto es habilitar un segundo punto de luz.
Uno con almacenaje cerrado y pasacables en la trasera. Los módulos con puertas ocultan el router y el decodificador, y el taladro de 60 mm en la parte baja de la trasera permite sacar el haz sin forzarlo. Un mueble flotante también funciona, siempre que la regleta vaya fijada dentro y solo baje a la pared el cable de alimentación. Si el mueble es de trasera cerrada y sin troquelar, se le puede practicar el pasacables con una broca de campana.
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David Kaiser
Director Comercial / Copywriter / Marketing Digital
Director Comercial de Muebles Ahorro Total, empresario y veterano del sector. Estudió Derecho allá por los tiempos en los que internet era cosa de ciencia ficción, y desde entonces no ha parado. Lleva más de 30 años moviéndose como pez en el agua entre sofás, catálogos, fábricas y ferias internacionales.
Especialista en producto, clientes, fabricación, exportaciones y marketing, conoce el mundo del mueble mejor que nadie... y el mundo del mueble lo conoce a él.
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