Dormir en un sillón reclinable puede sacarte del apuro en más de una ocasión: una siesta que se alarga, una noche complicada por reflujo o una visita inesperada. La clave está en entender cuándo conviene y cómo hacerlo para no pasar factura a tu espalda y a tu descanso. A continuación, te damos criterios claros para decidir con cabeza y mejorar tu confort si te toca pasar la noche fuera del colchón.
Cuándo dormir en un reclinable sí te conviene
Hay situaciones puntuales en las que el reclinable juega a tu favor. La postura semisentada reduce la presión lumbar y puede aliviar el reflujo, la congestión o los ronquidos. También resulta útil tras ciertas intervenciones o en el tercer trimestre del embarazo, cuando incorporarse de la cama es más difícil. Si el sillón ofrece apoyo cervical y lumbar ajustable, la experiencia mejora notablemente.
Ahora bien, conviene asumirlo como solución ocasional. Úsalo cuando de verdad aporte alivio o logística (invitados, obras en casa, calor nocturno), pero vuelve a la cama en cuanto puedas. El objetivo es aprovechar sus ventajas sin convertirlo en rutina.
Por qué no debería sustituir a tu cama a diario
Un asiento reclinable no está pensado para ser “cama fija”. A medio plazo, la falta de base homogénea y de alineación neutra puede traducirse en tensión cervical, carga lumbar y adormecimiento en piernas por compresión. Si, además, el tejido es poco transpirable, es habitual despertar con sensación de calor y sueño poco reparador.
Súmale que el cambio de postura es más limitado que en un colchón. Esa pequeña restricción, noche tras noche, incrementa los puntos de presión y acaba restando calidad de descanso. Úsalo con cabeza: perfecto para rachas cortas, mala idea como sustituto del colchón.
Señales de alerta de que tu postura no está funcionando
Tu cuerpo avisa cuando algo no va bien. Si al despertar notas rigidez de cuello, pinchazos en la zona baja de la espalda, hormigueo en gemelos o marcas de presión en caderas, la postura (o el sillón) no es la adecuada. También lo es sudar en exceso o levantarte “acartonado” pese a haber dormido horas. Ante esas señales, reajusta la inclinación, soporte lumbar y altura de cabeza. Si tras dos o tres noches puntuales los avisos continúan, deja de usarlo para dormir y valora alternativas más saludables.
Si te toca dormir en el sillón, ajusta el respaldo entre 100° y 130°: evita estar completamente tumbado o totalmente sentado. Coloca una toalla enrollada en la curva lumbar para mantener la alineación y usa un apoyo cervical que no te empuje la barbilla hacia el pecho. Eleva ligeramente las piernas (sin cerrar demasiado las rodillas) para mejorar el retorno venoso.
Cuida el microclima: tapizado transpirable, manta ligera y, si puedes, una sábana o funda lavable en la zona de contacto. Por último, deja a mano agua y una luz suave para no forzar cuello ni hombros al incorporarte durante la noche. Pequeños gestos, gran diferencia al despertar.
Qué buscar en un reclinable apto para siestas largas y alguna noche
No todos los reclinables son iguales. Prioriza mecanismo estable (manual o eléctrico) que permita posiciones intermedias y las mantenga sin holguras. El apoyo lumbar y el reposacabezas regulables marcan la diferencia en cervicales y zona baja. El asiento debe tener densidad media-alta: ni “tabla” ni efecto hundimiento.
Valora apoyabrazos firmes para incorporarte sin castigar hombros, y tapizados fáciles de limpiar y transpirables (microfibra técnica, telas antimanchas). Si es posible, que partes de contacto sean desenfundables: higiene sencilla y sensación de frescor asegurada.
¿Duermes en él más de la cuenta? Alternativas más saludables
Si la realidad es que recurres al sillón con frecuencia, plantéate opciones que cuidan mejor tu descanso. Un sofá cama con colchón HR o visco ofrece soporte real y mantiene la espalda alineada. Un colchón 90/105 en habitación multiuso ocupa poco y te da calidad de sueño. Y si el problema es el almacenaje, un canapé abatible con buen colchón te resuelve espacio y soporte a la vez.
En Ahorro Total podemos ayudarte a elegir entre sillones relax, sofás cama y equipos de descanso (colchones + bases) para que cada solución encaje con tu casa y tu cuerpo. La meta es simple: dormir hoy mejor sin sacrificar tu espalda mañana.
¿Aún tienes dudas sobre si es bueno dormir en un sillón reclinable?
Inclinación entre 100° y 130°, apoyo lumbar (toalla enrollada) y ligera elevación de piernas. Evita flexionar demasiado el cuello o quedar totalmente horizontal.
No por ser eléctrico, sino por la precisión y estabilidad de las posiciones, el soporte lumbar y el reposacabezas regulable. Si ajusta bien, descansas mejor.
Tejidos transpirables y antimanchas (microfibra técnica) y asiento de densidad media-alta para evitar hundimientos y calor.
Como hábito no es recomendable: limita el cambio de postura y puede generar tensión cervical y lumbar. Úsalo de forma puntual y valora sofá cama o colchón si es frecuente.
Rigidez de cuello al despertar, pinchazos en zona lumbar, hormigueo en piernas o sudoración excesiva. Si aparecen, reajusta postura o cambia a cama/sofá cama.
PRODUTOS DESTACADOS
David Kaiser
Director Comercial / Copywriter / Marketing Digital
Director Comercial de Muebles Ahorro Total, empresario y veterano del sector. Estudió Derecho allá por los tiempos en los que internet era cosa de ciencia ficción, y desde entonces no ha parado. Lleva más de 30 años moviéndose como pez en el agua entre sofás, catálogos, fábricas y ferias internacionales.
Especialista en producto, clientes, fabricación, exportaciones y marketing, conoce el mundo del mueble mejor que nadie... y el mundo del mueble lo conoce a él.
Tiene una capacidad de venta legendaria: puede colocarte un armario empotrado aunque vivas de alquiler (y encima te parece buena idea).
Va siempre tan conjuntado que Pantone le pide consejo antes de sacar su paleta anual. Y aunque no lo parezca, puede pasar horas escuchando podcast de decoración, Camela y Ennio Morricone… así, todo en la misma playlist.

