¿Sabías que un cabecero puede cambiar por completo cómo se ve y se siente tu dormitorio? La cama es el centro de esta estancia, pero no todo gira solo en torno al colchón o las sábanas. El cabecero de cama, aunque muchas veces pasa desapercibido, puede marcar una gran diferencia. Además de dar estilo y personalidad al espacio, protege la pared, aporta comodidad si te gusta leer o ver la tele apoyado, y hace que la cama se vea más cuidada. Da igual si tienes mucho o poco espacio: siempre hay un modelo que se adapta. En este artículo te contamos por qué merece la pena tener uno, qué materiales elegir y cómo dar con el perfecto para tu dormitorio.
¿Por qué es importante tener un cabecero en la cama?
Puede parecer solo un detalle decorativo, pero un cabecero renueva por completo la forma en la que se ve y se vive el dormitorio. Da estructura visual, hace que la cama destaque y convierte una pared vacía en una parte protagonista de la habitación. Con muy poco, aporta equilibrio, estilo y un toque acogedor que transforma el ambiente.
Además de decorar, cumple funciones prácticas muy útiles. Por ejemplo, protege de golpes durante la noche, mejora la postura si te apoyas y actúa como aislante térmico del frío. Si duermes junto a una pared fría, evitará que el frío interfiera en tu descanso. Y si sueles desayunar en la cama o leer por la noche, se convierte en un gran aliado para la espalda. Además, protege tu colchón, edredones y almohadas del roce constante con la pared, lo que alarga su vida útil. En resumen, es una inversión que mejora tanto la calidad del sueño como la durabilidad de tu ropa de cama.
Qué material elegir según tu estilo y comodidad
El material no solo define el estilo del dormitorio, también influye en cómo usas tu cama cada día. Si tu habitación tiene un aire natural o relajado, los modelos de madera son una opción muy acertada. Aportan calidez, son duraderos y combinan bien con estilos como el nórdico, el rústico o incluso el minimalista. Maderas como el roble o el pino, sobre todo en acabados claros o neutros, ayudan a crear un ambiente tranquilo y armonioso.
¿Te gusta el estilo vintage o más clásico? Entonces uno de forja puede ser justo lo que necesitas. Sus líneas curvas y su estructura ligera añaden personalidad al dormitorio sin recargar. Y si lo tuyo es el confort por encima de todo, los diseños tapizados en colores neutros o empolvados te van a encantar: son suaves, cómodos para apoyar la espalda y dan un aire elegante al dormitorio. Solo tienes que elegir el que mejor se adapte a ti y al estilo de tu habitación.
¿Cómo acertar con el tamaño del cabecero?
Para que quede bien, lo primero es fijarse en el tamaño de la cama. También influye lo que quieras conseguir con la decoración. Por ejemplo, si quieres que la habitación parezca más ancha, escoge un cabecero horizontal. Si buscas que parezca más alta, uno vertical te ayudará a dar esa sensación, sobre todo si el techo es bajo.
Lo ideal es que sea un poco más ancho que la cama. Si tu cama mide 135 o 150 cm, uno de entre 140 y 160 cm irá perfecto. En cuanto a la altura, lo mejor es que sobresalga unos 65 a 80 cm por encima del colchón. En Ahorro Total tenemos diseños en varios tamaños, desde 100 x 100 hasta 220 x 58 cm, para que encuentres el que mejor encaja en tu dormitorio.
¿Y si el dormitorio es pequeño?
Tener un dormitorio pequeño no significa renunciar a un cabecero. Al contrario, puede ayudarte a dar estructura y estilo sin ocupar apenas espacio. La clave está en elegir un diseño fino, sin elementos laterales, y en tonos suaves que se integren con la pared. Así conseguirás que la habitación se vea más ordenada y visualmente amplia.
Otra buena idea es optar por modelos con función extra, como los que incluyen estanterías o espacio de almacenaje. Son prácticos, decorativos y te ayudan a aprovechar cada centímetro sin necesidad de añadir más muebles. Ideal para mantener todo en su sitio sin recargar el ambiente.
Un complemento que transforma tu dormitorio
Un cabecero de cama no es solo un detalle decorativo. Aporta comodidad, protege tus almohadas y textiles, da calidez al ambiente y ayuda a organizar visualmente el espacio. Es uno de esos elementos que, con un cambio pequeño, consiguen un gran efecto en el conjunto del dormitorio.
Si estás pensando en darle un aire nuevo a tu habitación, en nuestras tiendas de muebles vas a encontrar una amplia variedad con buen diseño, prácticos y a precios asequibles, para todo tipo de camas y estilos. Y si buscas más ideas fáciles para renovar tu casa sin complicarte, pásate por nuestro blog de decoración y encuentra consejos útiles para cada rincón.
¿Aún tienes dudas sobre que cabecero elegir?
Para un dormitorio de estilo moderno, los
Para un dormitorio de estilo moderno, los cabeceros de líneas rectas, tonos neutros o empolvados y materiales como la madera clara o el tapizado liso funcionan muy bien. Aportan elegancia sin recargar el espacio y se integran fácilmente con el resto del mobiliario. de líneas rectas, tonos neutros o empolvados y materiales como la madera clara o el tapizado liso funcionan muy bien. Aportan elegancia sin recargar el espacio y se integran fácilmente con el resto del mobiliario.
No, la mayoría de los cabeceros se instalan de forma sencilla. Algunos modelos se apoyan directamente en el suelo y solo hay que encajarlos entre la cama y la pared. Otros se fijan con anclajes o tornillos. En cualquier caso, siguiendo las instrucciones del fabricante puedes colocarlo tú mismo sin complicaciones.
Un cabecero no es solo decorativo. Aporta estructura visual al dormitorio, protege la pared del roce, mejora la postura si te apoyas y actúa como barrera térmica frente al frío. También evita que las almohadas se desplacen durante la noche y ayuda a prolongar la vida útil del colchón y la ropa de cama.
Lo ideal es que el cabecero sea un poco más ancho que la cama. Por ejemplo, para una cama de 135 o 150 cm, uno de entre 140 y 160 cm funciona muy bien. En altura, se recomienda que sobresalga entre 65 y 80 cm por encima del colchón para que tenga presencia sin resultar exagerado.
Sí, y de hecho puede ayudar a que el dormitorio se vea más ordenado y acogedor. Elige un modelo fino, en tonos claros o similares al color de la pared. También puedes optar por cabeceros con almacenaje integrado para ganar espacio sin añadir más muebles.
Si buscas comodidad, los cabeceros tapizados son una excelente opción: suaves, mullidos y agradables para apoyar la espalda. Si prefieres algo más natural y decorativo, los de madera son duraderos, cálidos y fáciles de integrar. Y si te gusta el estilo romántico o vintage, los de forja aportan ligereza y personalidad.
David Kaiser
Director Comercial / Copywriter / Marketing Digital
Director Comercial de Muebles Ahorro Total, empresario y veterano del sector. Estudió Derecho allá por los tiempos en los que internet era cosa de ciencia ficción, y desde entonces no ha parado. Lleva más de 30 años moviéndose como pez en el agua entre sofás, catálogos, fábricas y ferias internacionales.
Especialista en producto, clientes, fabricación, exportaciones y marketing, conoce el mundo del mueble mejor que nadie... y el mundo del mueble lo conoce a él.
Tiene una capacidad de venta legendaria: puede colocarte un armario empotrado aunque vivas de alquiler (y encima te parece buena idea).
Va siempre tan conjuntado que Pantone le pide consejo antes de sacar su paleta anual. Y aunque no lo parezca, puede pasar horas escuchando podcast de decoración, Camela y Ennio Morricone… así, todo en la misma playlist.

