Decorar con espejos es la forma más barata y rápida de darle más amplitud y luz a tu casa sin hacer obras. Bien colocados, agrandan visualmente el espacio, iluminan zonas oscuras e incluso modernizan muebles antiguos. En pisos pequeños o interiores, pueden hacer la misma magia que una ventana. Vamos a ver trucos muy concretos para que sepas cual elegir, dónde colocarlo y cómo combinarlo con los muebles de tu hogar, sin renunciar al estilo ni al bolsillo.
Cómo colocar espejos para ganar amplitud de verdad
La mejor forma de ganar amplitud es colocarlos frente a zonas abiertas y despejadas, nunca frente a paredes cargadas o demasiado cerca del sofá. Así duplican visualmente el espacio y no recargan la estancia.
Piensa que refleja lo que tiene delante: si refleja un pasillo estrecho, parecerá más pasillo; si refleja una ventana o un mueble bonito, el efecto será mucho más agradable. En un salón pequeño, uno grande (mínimo 100 x 70 cm) sobre un aparador o cerca del mueble de televisión abre el espacio de forma inmediata.
En recibidores mini, uno vertical de unos 120–140 cm de alto colocado sobre un zapatero estrecho da la sensación de pasillo más largo. En dormitorios, uno de cuerpo entero al lado del armario, pero no frente a la cama, ayuda a que la habitación parezca más grande y ordenada.
Aprovechar la luz natural con espejos
La mejor forma de ganar luz es colocarlos en ángulo respecto a la ventana para que reflejen la claridad sin deslumbrar. Así repartes la luz natural por toda la habitación y ahorras en lámparas durante el día.
Si tu salón solo tiene una ventana o es interior, coloca uno mediano o grande cerca de la entrada de luz, a un lado, nunca justo enfrente, para evitar reflejos molestos en la tele. Un tamaño estándar de 90 x 60 cm funciona muy bien encima de mesas de centro auxiliares o aparadores. En comedores oscuros, uno horizontal sobre la cómoda, a unos 90–110 cm del suelo, reparte la luz sobre las mesas de comedor y hace que las cenas se vean más acogedoras. Si apenas tienes ventanas, combinalo con luz cálida indirecta (tiras LED detrás de muebles de salón o vitrinas) para multiplicar el efecto.
Medidas y formatos según cada estancia
Las medidas y el formato deben adaptarse al tamaño de la habitación y a la pared libre, no a lo que te gustaría “soñar”; si es demasiado grande o demasiado pequeño, el efecto de amplitud se pierde.
En salones de 15–20 m², funcionan bien los espejos grandes tipo ventana, de 120–140 cm de ancho, colocados sobre aparadores o detrás del sofá. En recibidores estrechos, mejor uno alto y estrecho, de 30–50 cm de ancho y 140–170 cm de alto, para no agobiar el paso. En dormitorios pequeños, uno de pie apoyado en el suelo, de 160–180 cm de alto, al lado del armario, alarga visualmente la pared. Para baños mini, uno de 60–80 cm de ancho sobre el lavabo es suficiente para ganar sensación de amplitud sin restar espacio de almacenaje.
Dónde poner espejos en el salón sin recargar
La mejor zona para ponerlos en el salón es sobre aparadores, consolas o paredes laterales, evitando colocarlos frente al televisor o reflejando zonas desordenadas. Así decoran, amplían y no causan molestias.
Si tu salón tiene un sofá pegado a la pared, ubícalo en la pared opuesta, siempre a la altura de los ojos a unos 150–160 cm del suelo. Detrás del sofá también queda muy bien un modelo horizontal, dejando al menos 10–20 cm entre el respaldo y la parte inferior del marco.
En salones con muebles de salón largos, puedes alternar módulos de almacenamiento con un espejo vertical para romper la sensación de bloque pesado. Y si tienes mesa de centro y alfombra, uno tipo ventana sobre el mueble de televisión aporta profundidad sin necesidad de recargar con cuadros.
Espejos en el comedor: agrandar sin deslumbrar
La mejor forma de usarlos en el comedor es colocarlos en una pared lateral a la mesa, nunca justo enfrente de quien se sienta, para evitar reflejos incómodos y conseguir una sensación de comedor más amplio.
Si tu mesa de comedor es rectangular, un diseño rectangular horizontal, del mismo ancho o un poco menos, crea un conjunto equilibrado. Colócalo a unos 90–100 cm del suelo para que refleje parte de la mesa y parte de la pared. En comedores integrados en el salón, evita que refleje directamente la cocina si está abierta, porque puede dar sensación de desorden permanente. Es mejor que refleje una vitrina, una lámpara bonita o incluso una pared clara para ampliar la luz.
Espejos en dormitorios pequeños sin perder intimidad
La mejor forma de usarlos en dormitorios pequeños es colocarlos en laterales de armarios o en una pared libre, evitando ponerlos directamente frente a la cama para no generar sensación de inquietud o exceso de reflejos.
Un truco muy práctico es elegir armarios con puertas espejadas en una sola hoja, no en todas, para no agobiar. En un dormitorio de 9–12 m², uno de 40–50 cm de ancho por 150–180 cm de alto en la puerta del armario te sirve de cuerpo entero y amplía visualmente la estancia. Si compartes habitación o tienes peques, un modelo anclado a la pared (no solo apoyado) es más seguro. Combínalo con mesitas de noche sencillas y cabeceros claros para no recargar. Y recuerda: mejor que refleje una pared ordenada que un montón de ropa en una silla.
Estilos de espejo según tu decoración
La mejor forma de acertar con el estilo es elegir marcos que sigan la línea de tus muebles, ya sean modernos, nórdicos, clásicos o rústicos, para que parezca que siempre ha sido parte del conjunto.
Si tus muebles de salón son de líneas rectas en blanco o madera clara, los diseños sin marco o con marcos muy finos metálicos en negro o dorado quedan perfectos. En ambientes rústicos o vintage, los marcos de madera decapada o tallada, en tonos roble o blanco, encajan muy bien con aparadores y vitrinas. Para pisos modernos con sofás en tonos grises o beige, los redondos o de formas orgánicas suavizan la rigidez y aportan un toque actual. Y si te gusta el estilo industrial, apuesta por marcos tipo ventanal con cuadrículas negras, ideales para colocar sobre mesas de comedor o consolas.
Errores frecuentes al decorar con espejos
Los errores más frecuentes son colocarlos frente al desorden, a muy poca altura, elegir marcos demasiado recargados para pisos pequeños o abusar del número de piezas en una misma pared.
Evita ponerlos enfrentados entre sí, porque crean un efecto túnel que resulta agobiante. Tampoco es buena idea llenarlo todo de espejos pequeños sin orden: es mejor uno o dos bien colocados y de tamaño generoso que muchos mini sin sentido.
Otro fallo típico es poner uno enorme en una pared muy cargada de muebles, haciendo que todo parezca pegado y caótico. Deja siempre algo de espacio alrededor (al menos 10–15 cm de margen con muebles y marcos) para que respire.
¿Aún tienes dudas para decorar con espejos?
Para agrandar un salón pequeño, coloca un modelo grande frente a una zona despejada o cerca de una ventana, nunca frente a la tele ni a una pared muy cargada. Un modelo de al menos 100 x 70 cm sobre un aparador o detrás del sofá amplía visualmente el espacio sin recargar.
En el comedor, lo mejor es colocarlo en una pared lateral a la mesa, a unos 90–110 cm del suelo, evitando que refleje directamente a las personas sentadas. Así amplía el espacio, reparte la luz y no molesta durante las comidas ni cenas con reflejos incómodos.
En un dormitorio pequeño funcionan muy bien los de cuerpo entero en la puerta del armario o en una pared lateral, no frente a la cama. Un tamaño de 40–50 cm de ancho por 150–180 cm de alto es suficiente para vestirte y ganar sensación de amplitud sin saturar.
El tamaño debe guardar proporción con la pared y los muebles cercanos: ni enano ni gigante. En salones medianos, de 15–20 m², uno de 100–140 cm de ancho va perfecto. En recibidores estrechos, mejor alto y estrecho. Siempre deja margen de pared alrededor para que no te agobie.
Si, si mantienes una misma línea de estilo y formas una composición clara, como una galería ordenada. Evita llenar la pared de piezas sueltas sin coherencia. En pisos pequeños, suele quedar mejor un diseño grande bien colocado que muchos pequeños.
PRODUTOS DESTACADOS
David Kaiser
Director Comercial / Copywriter / Marketing Digital
Director Comercial de Muebles Ahorro Total, empresario y veterano del sector. Estudió Derecho allá por los tiempos en los que internet era cosa de ciencia ficción, y desde entonces no ha parado. Lleva más de 30 años moviéndose como pez en el agua entre sofás, catálogos, fábricas y ferias internacionales.
Especialista en producto, clientes, fabricación, exportaciones y marketing, conoce el mundo del mueble mejor que nadie... y el mundo del mueble lo conoce a él.
Tiene una capacidad de venta legendaria: puede colocarte un armario empotrado aunque vivas de alquiler (y encima te parece buena idea).
Va siempre tan conjuntado que Pantone le pide consejo antes de sacar su paleta anual. Y aunque no lo parezca, puede pasar horas escuchando podcast de decoración, Camela y Ennio Morricone… así, todo en la misma playlist.
